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jueves, 2 de marzo de 2023

La aventura de las luces azules, también llamada Europa barroca

 Hablamos de una novela que me ha divertido mucho escribir, una novela de aventuras de todo signo que sucede durante el actual siglo al completo, es decir, que comienza el 1 de enero del 2001 con el nacimiento del protagonista, y finaliza en los últimos años, hacia el 2099, más o menos. 

De momento tiene dos títulos, La aventura de las luces azules y Europa barroca, y no sé por cuál me decidiré el día que la publique, que será pronto. A lo mejor pongo los dos, como se ve aquí debajo.


 

Aún no tiene una portada definida, puesto que tengo varias candidatas, pero esta podría ser una de ellas. Como se puede apreciar, intervienen personajes de todo tipo, algunos de fábula, ejemplos de los cuales son una negra, o un cachalote, o unos extraterrestres, que son quienes nos observan desde la lejanía... 

La cosa no es fácil de explicar, pero los elementos que la componen son múltiples. En sus páginas aparecen el fondo del mar, la superficie terrestre y la de los océanos, las enormes ciudades del planeta, las costas y las montañas, las playas... En fin, casi todo, incluyendo los yermos y silenciosos espacios interplanetarios, en donde tiene lugar una tragicomedia que bien podría suceder durante esta centuria, ya que sin duda viajaremos (o lo harán algunos) a lugares muy lejanos.

También es una historia de amor, pues entre los personajes de las narraciones siempre se establecen vínculos, y no digamos si a sus páginas se las trufa de fantasías sin fin, como puede ser la amistad que nace entre seres de diferentes especies, una persona y un cachalote... Los cuales, por añadir algún otro pormenor, dan conciertos marítimos, sí, aunque suene raro. ¿No sabían ustedes que los cetáceos cantan? 

Y aunque no es esto todo, lo dejaré en este lugar para no destripar el cuento en exceso. No obstante, si alguien está interesado en nuevos pormenores, puede ir a otro blog en donde se habla de ello. La dirección es la siguiente:

https://laaventuradelaslucesazules.blogspot.com/

Y haré una última aclaración. Si usted se pregunta el porqué de ese nombre extraño (Europa barroca), puedo añadir que resulta muy adecuado, pues ¿no fue la Europa del barroco la que puso en marcha la maquinaria que nos devolverá a las estrellas?



jueves, 2 de agosto de 2018

La mayor aventura jamás contada




Imagínese el mundo del siglo XXI. No el de principios (la actualidad, que de sobra conocemos), sino el que se nos viene encima. El mundo de los decenios de los años 30, los 40, los 50..., al final del cuál... 

(esto tiene lugar durante el solsticio de verano del año 2050, o el solsticio de verano del 50, como dice la negra: [...] así que la primera noche, también la primera noche de aquel verano, el verano del cincuenta, mientras la civilización llegó a buscarnos la pasamos solos [...]),

... sucede el milagro, que milagro fue y estupefactos dejó a los miles de millones de habitantes de nuestro planeta Tierra.
¿Qué fue ello? No lo desvelaré, claro está, pero allí intervinieron fuerzas de las que aún no tenemos noticia. ¿Cómo íbamos a tenerlas, si los seres que las produjeron desdeñaban a la humanidad como interlocutora? ¿Para qué nos iban a necesitar, si ya existen los cetáceos?... Y es que no somos el centro del mundo, como muchos piensan, sino una especie que, si algo no lo remedia, está dando sus últimos suspiros.
La aventura de las luces azules es la última de las novelas que voy a publicar, una narración futurista (una fantasía, por lo tanto, y una fantasía bonita), en la que se aborda el problema de la evolución (de la evolución de la materia, se entiende, que desde el big bang no ha cesado de reelaborar sus estructuras, galaxias, estrellas, seres vivos...), lejos, muy lejos de las coordenadas hoy cotidianas, toda esa anticuada e inane jerga de izquierdas, derechas y demás zarandajas con que se entretiene a las por definición acríticas sociedades actuales. Es preciso traer a colación asuntos nuevos, y pensar en ellos, pues el mundo que nos espera no se va a componer de lugares comunes y baladíes y trasnochadas frases hechas...
La aventura de las luces azules es un título que lo define a la perfección. Es una aventura, vaya si lo es –una innumerable sucesión de ellas–, y amén de otros elementos (la superficie de los continentes, sí, pero también la del océano, sus más profundos abismos y la inmensidad de los yermos espacios interplanetarios...), está aderezada por los efluvios –de los que no sabemos nada– de las ondas telepáticas, es decir, las que se supone que emiten –aunque aún no las hayamos detectado– máquinas tan complicadas como los cerebros de los animales superiores. ¿Y quiénes son los animales superiores?, se preguntará más de uno. Pues se supone que las personas... y los cetáceos. Hay más, y tampoco habría por qué circunscribirse a ellos, pero para no complicar el asunto, los personajes principales de la historia son tres: un europeo que nace el 1 de enero de 2001 –justo con el milenio–; una negra procedente de la selva caribeña y cuya mayor afición es el mar, y un cachalote del océano Atlántico; telépata, por supuesto. Entre los tres dan cuerpo a esta ingente narración –La aventura de las luces azules–, que se extiende durante 100 años y 800 páginas.
Esta no es una narración de ficción científica (impropiamente llamada ciencia ficción), puesto que aquí no se habla de ciencia (o se habla muy poco), pero que inevitablemente cuenta con elementos de ese género, como la telepatía y la presencia de inteligencias extraterrestres. Entendámonos, la presencia, que no quiere decir su aparición en escena en carne mortal, puesto que no creo que estos seres sean tan tontos como para descender a la Tierra que conocemos, y menos con la que está cayendo en la sociedad de analfabetos informáticos que caracteriza los tiempos actuales. Sin embargo, allí están, contemplándonos con estupor desde el lugar que ocupan...

La que publico ahora es la primera parte, subtitulada Allegro vivace, y luego, con intermedios de unos meses, seguirán las restantes, Rondeau, Scherzo allucinante y Andante con moto e finale.
¿Qué más quieren que les cuente?, porque podría hablar de tantas cosas... De las aventuras abisales de la negra; de los conciertos de puertas chirriantes en alta mar –puesto que la música es parte fundamental en esta historia; del astronauta perdido para siempre en órbita solar; de la bienaventuranza, especie vegetal de allende los espacios siderales; de la boda por ondas electromagnéticas y los coloquios con seres que están lejos, muy lejos... pero no diré más. El que esté interesado en leer semejante cuento, que cuento es, y provisto de colosal fantasía desbordada (es el mundo del futuro), ya puede hacerlo AQUÍ.