miércoles, 13 de junio de 2018

Novela de aventuras para leer este verano: Dios conmigo


¿Que no te ha gustado el anterior, Ojos azules? Cosa rara, pero bueno, hay gustos para todo y puedes probar con este otro, que tampoco está mal. Es una novela ambientada en la edad media española, o novela de aventuras que también es una narración histórica: Dios conmigo, que se puede ver aquí:



SINOPSIS:
Un personaje ficticio –Ramón el calatravo– narra su existencia entera, que se cumplió a caballo de los siglos XII y XIII. Aprendiz de cantero, agricultor, herrero, siervo, soldado, señor de la guerra y constructor de catedrales góticas, desde el cenobio que habitó en las postrimerías de su vida rememora los lances que el albur le llevó a contemplar, entre los que descuellan la batalla de Alarcos y la de La Nava de la Losa, episodios que han pasado a la historia con letras mayúsculas.
Bereberes, traficantes, castellanos, reyes, ángeles y demonios, bailarinas y juglares, nobles y siervos, caballeros y labradores, gente de armas y de letras, dromedarios, sabuesos, simios, alanos, mulos y corceles y otros muchos animales que sería excesivo citar, componen la multitud que poblaba el mundo que le tocó vivir como uno más de los eslabones de la inagotable cadena de la humanidad, aquella que entre cerradas nieblas persigue fantasmas para concluir con las célebres palabras que dicen, ¡vanidad de vanidades...!, todo es vanidad.


Bueno, y como de costumbre, no te pierdas esto, que hay más:


martes, 22 de mayo de 2018

Libros de aventuras para leer este verano: Ojos azules


Ya podéis ir preparando el lector y la cabeza, porque si estas estaciones que vienen, primavera y verano, se os complican (o sea, que os deja la novia o el novio, o en el trabajo se niegan a daros vacaciones, u os meten en la cárcel, o llueve..., o lo que sea), siempre podéis salvar el escollo y viajar, sí, viajar, aunque sea con los ojos de la mente, que tampoco es mala forma de hacerlo. Para ello, ¿qué mejor ocupación que la de leer libros de aventuras?
A los que les gusten estos libros, y que además sean narraciones históricas, les puedo recomendar este: Ojos azules, que se puede ver aquí: https://www.amazon.es/dp/B072N822Q9


SINOPSIS:
OJOS AZULES es una narración novelada sobre algunos de los episodios que nos han conducido hasta aquí. ¿Quiénes fueron nuestros ascendientes, aquellos seres que hace miles de años (o incluso millones) vivieron antes de nosotros?
Por estas páginas desfilan muchos de los que nos precedieron, desde las simples flores o las zarigüeyas del Eoceno, a los hombres de la Edad de la Piedra, los cazadores de las llanuras, los primeros agricultores, los sumerios, fenicios, romanos y bárbaros de que habla la historia, y también los hombres medievales, los que conquistaron continentes y aquellos otros que durante el barroco pusieron en marcha la actual era de las máquinas.
Ellos fueron nuestros antepasados, y en el presente libro, valiéndonos de una estructura episódica, se habla de muchos de ellos, y de las penas y alegrías que conformaron sus vidas y han dado origen al mundo que conocemos.

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Y bueno, no os perdáis esto, que hay más:


martes, 1 de mayo de 2018

Las ciudades de la antigüedad


 Hoy voy a hablar de algunas ciudades antiguas, y ello viene a cuento de la publicación de OJOS AZULES, novela histórica que se desarrolla durante el transcurrir de los tiempos. Comienza en la prehistoria, y de la mano de los sucesivos protagonistas (dado que unos descienden de otros) llega hasta nuestros días. Son quince capítulos en los que se pasa revista a episodios de la historia de la humanidad, pero episodios que nunca antes se contaron, pues aquí se habla de la gente de a pie, como es lógico, y muy poco de próceres y otros privilegiados. De esta forma, resulta que en muchos lugares aparecen ciudades, ciudades de la antigüedad...

Por ejemplo, Jericó, pero no la bíblica, sino algo que debió de existir hace unos 10.000 años (8.000 a.C.) y se ha excavado modernamente en ese lugar. Se trata de una aldea, más que de una ciudad, pero se le adivina ya cierta estructura, con su calle principal cubierta de basura, su plaza mayor con un pozo rodeado de palmeras... En realidad no era más que un conjunto de chabolas alineadas en la ladera de un cerro, pero algo es algo, que hablamos de los albores de la civilización..., y si me he confundido, es lo mismo: por aquellos entonces debieron de existir agrupaciones semejantes, una de las cuales (una maqueta, pero muy bonita y sugerente) está (o estaba) en un museo que hay en la Biblioteca Nacional, en la madrileña plaza de Colón.

Otras ciudades antiguas que aparecen en este libro son: Uruk, capital de los sumerios hace unos 5.000 años,





 que aparte de enormes barrios construidos por entero de adobe, en su centro tenía un zigurat que contaba con varias plataformas monumentales. Como es lógico, estaba siempre en obras, lleno de andamios y escombros, pues allí las obras se eternizaban (como ahora).

Asimismo se hace mención de Tiro, ciudad fenicia asentada en una roca cercana a la costa pero que contaba con extensos muelles y palacios y jardines colgantes, o algo parecido, a juzgar por lo que se dice ahí.

Después se cita la Roma imperial de principios del siglo II, con sus quintas, termas, coliseo... Todo esto (en el libro) no se ve, pero se oye, que gritaban mucho.

Posteriormente se puede echar una ojeada (algunas en la lejanía) a ciudades medievales de Baviera y Serbia en donde hay torneos, y a una catedral oscura y siniestra en la que, durante una función religiosa, pueden escucharse cánticos orientalizantes. A semejante ceremonia asistían varios reyes (citaremos a Leonor de Aquitania, ni más ni menos, por aquellos entonces reina de Francia, que con sus séquitos y ejércitos se dirigía a los Santos Lugares en el curso de la Segunda Cruzada). Esta iglesia, por cierto, estaba rematada con cúpulas en forma de cebolla.

Por fin, también aparece la Venecia de principios del siglo XVIII, y precisamente durante los días de carnaval, cuyas fiestas y estruendo son contemplados por los protagonistas (unos niños) desde un balcón escondido en lo alto de la torre de una iglesia.

Todo esto (y muchas cosas más), de una u otra forma pueden leerse en este libro, que no se queda parco en detalles y cualquiera puede conseguir de la manera más fácil en esta dirección,








En fin, espero que esta mínima acotación sirva a alguien para algo. Otro día pondré más ejemplos, y mientras tanto, siempre se puede echar una ojeada a ESTO.


martes, 10 de abril de 2018

Julio Verne, un genio de las novelas de aventuras

Julio Verne a los 25 años


Por supuesto, leí las novelas de este señor cuando era pequeño, y tenía buen recuerdo de ellas; muy difuso, pues los años no pasan en balde, pero conservaba vivas la idea de su ingenio y la amenidad de sus relatos. El caso es que ahora he vuelto a leer diez de ellas, seguidas, que son:

Cinco semanas en globo
La isla misteriosa
Veinte mil leguas de viaje submarino
La vuelta al mundo en ochenta días
La esfinge de hielo
El volcán de oro
Miguel Strogoff
Dos años de vacaciones
Viaje al centro de la Tierra
Alrededor de la Luna

... y tengo que decir que este autor es un genio.
Dejando aparte las malas traducciones (a veces pésimas, aunque a veces, no se sabe por qué, medianamente correctas) y las peores ediciones (esto de las ediciones electrónicas clama al cielo), el fondo que te queda tras acabar semejante lectura (y salvar los innumerables escollos de las impresentables y ya citadas ediciones) es magnífico.
Por ejemplo: todos estos libros tienen algo en común, y es que en ellos, amén de las continuas aventuras con que adorna el relato, va pasando revista a lugares que en su tiempo eran casi desconocidos.

En Cinco semanas en globo es África de este a oeste (desde Zanzíbar a Senegal) vista desde el aire.
En La isla misteriosa: aventuras de unos náufragos en una isla desierta, a la que sacan el mayor partido posible.
Veinte mil leguas de viaje submarino: descripción del fondo del mar, y no de un mar, sino de todos los océanos, pues el larguísimo viaje transcurre por el Pacífico, el Índico, el Mediterráneo y el Atlántico.
La vuelta al mundo en ochenta días: como dice el título, la vuelta al mundo en su época, para lo que utiliza todos los medios de transporte imaginables: barcos, ferrocarriles, carros, elefantes..., e incluso un trineo a vela en el que los viajeros recorren parte de las llanuras centrales de los Estados Unidos.
La esfinge de hielo: viaje hasta el polo sur, en donde supone que hay un océano navegable. (Esta novela es una especie de continuación de La narración de Arthur Gordon Pym de Edgar Allan Poe.)
El volcán de oro: acerca de la vida en los placeres auríferos del norte de Canadá, lindando con Alaska, más allá del círculo polar.
Miguel Strogoff: relato de un viaje ambientado en Siberia, cuyos protagonistas la recorren desde Moscú a Irtkusk, casi en las mismas orillas del océano Pacífico.
Dos años de vacaciones: nueva narración de náufragos, en la que los protagonistas son un grupo de niños de seis a catorce años, capaces (como en La isla misteriosa) de sacar el máximo partido a sus adversas circunstancias.
Viaje al centro de la Tierra: los expedicionarios (un profesor loco, su sobrino y un islandés) no llegan al mismo centro, pero efectúan un largo recorrido por parajes fantásticos.
Alrededor de la Luna: continuación del libro llamado De la Tierra a la Luna, en el que se relata el viaje hasta la Luna, su circunnavegación y la vuelta a la Tierra.

Mi opinión es que la mayor parte de estos libros son unos monumentos de lectura obligada para los aficionados al género de aventuras. Tan sólo los dos últimos citados (Viaje al centro de la Tierra y Alrededor de la Luna) me han parecido un poco más flojos, quizá porque los lugares en los que transcurren son hoy más conocidos y choca el exceso de fantasía, pero el resto resultan totalmente creíbles, y la cantidad de datos que aporta sobre los lugares que describe va mucho más allá de lo esperado.
Julio Verne es conocido como «el padre de la ficción científica», y no en vano, puesto que imaginó máquinas que entonces no existían y hoy han sido construidas. Por ejemplo, las naves espaciales del programa Apolo o el submarino de Veinte mil leguas de viaje submarino, perfecto trasunto de los sumergibles nucleares existentes, tanto en su tamaño como en el aspecto con que lo describe. Es verdad que el suyo no era nuclear, sino eléctrico, pero esto, si bien se piensa, es un detalle menor, y para que se vea hasta qué extremo llegan estas semejanzas, el primer submarino nuclear que se construyó en los Estados Unidos (también el primero que pasó sumergido bajo el polo norte, lo que sucedió en 1958) fue bautizado con el nombre que dio Verne al suyo: Nautilus.

Una circunstancia que llama la atención y merece la pena reseñar es que los protagonistas de estas aventuras son casi todos hombres; algunos, como Phileas Fogg o el capitán Nemo, muy famosos. En los diez libros citados, tan sólo hay tres mujeres que tengan algún peso en el desarrollo de las historias: Nadia, en Miguel Strogoff; Aouida, en La vuelta al mundo en ochenta días, y, en menor medida, Kate, una chica que llega a la isla, igualmente náufraga, y que aparece casi al final de Dos años de vacaciones. Sin embargo, este es un detalle que, al menos para mí, carece de importancia. Él escribió lo que quiso, y no podemos por menos de agradecérselo.
Otras novelas de este autor, no citadas aquí, son: Los hijos del capitán Grant, Escuela de robinsones, Un capitán de quince años, Matías Sandorf, El soberbio Orinoco, El castillo de los Cárpatos, El archipiélago en llamas y muchas otras que podéis ver aquí: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Bibliografía_de_Julio_Verne

De paso, también podéis ver esto otro:
Novelas de aventuras de Camargo Rain:

lunes, 19 de marzo de 2018

Esto sí que es una novela de aventuras, y GRATIS


Por si lo quieres descargar (sólo hablo de estas cosas cuando están gratis), desde el lunes 19 de marzo, día del padre, san José y etc., hasta el viernes 23 (así también se puede celebrar la llegada de la primavera), estará a tu disposición esto:

https://www.amazon.es/dp/B079TBP55B

Novela ambientada en la España de los Austrias, aquel abigarrado mundo de pícaros y descubridores, de señores y criados, de ovalados carros de seis ruedas, puertos de mar  y palacios de piedra rodeados de palmeras. Es el sur, donde abundan el vino y los perniles, las riberas del océano Atlántico.
Juan Rui de Velasco, antes llamado Abenasar, es un personaje de 1600. Traficante, contrabandista, músico, fabricante de salmueras, coleccionista de arte..., sus actividades se extienden por las orillas de ambas Indias, las orientales y las occidentales. Con el apoyo de personajes con influencia, y asistido por sus socios, entra en el negocio de los transportes terrestres, que entonces comenzaban de la mano de una familia judía favorecida por el rey, los Taxis, y de esta forma, para reconocer el terreno, se embarca en un viaje que le lleva a recorrer la península ibérica de sur a norte: es el viaje del morisco.
Juan Rui de Velasco tomó largas notas durante su viaje, y dejó escrito:
–Gótica Tierra de Campos, enorme y casi desértica extensión de la que anteriores y muy vagas noticias tenía, ahora te conozco, cuando nos acoges entre tus serpenteantes choperas y riachuelos, tus innumerables y escondidas aldeas y tus mil y mil colinas..., que complacido nos has y nuestras gratitudes nunca serán suficientes...
... y tras este preámbulo narraré el principal episodio, espiritual y recóndito suceso, que aconteció durante los días que digo.

En la amurallada población de Astudillo, mediado el mes de julio del año del Señor de MDCI.
Es de noche, y en las profundidades de una posada polvorienta, a la luz de un candil de aceite perfumado enarbolo la pluma y anoto lo que sigue:

En esta tierra de mieses y nubes blancas, en la que un claro tiempo nos acompaña, he descubierto el secreto mejor guardado.

...

De manera paralela, aunque en el siglo XXI, varios personajes de fábula que tienen el castellano de idioma común, van a alumbrar las huellas de aquel viaje, tan lejano en el tiempo..., lo cual tiene lugar en diversos escenarios, tales como la Puebla de los Mártires, la campestre Ucrania, la ciudad de Londres o el estrecho de Mesina.

El enlace para verlo o descargarlo es este:


PS: Se agradecerán los comentarios u opiniones puestos en la página del libro; lo digo como siempre, aunque ya sé que es predicar en el desierto.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Nueva novela en Amazon


He puesto un nuevo libro en Amazon, una novela ambientada durante el siglo XVII y el actual. Gira alrededor del establecimiento de los correos regulares, que por entonces (1601) comenzaban a tomar forma. También sobre una chica, claro –eso que no falte–, y sobre unos valiosos objetos de los que no se habla más que en clave; hay que leer entre líneas. Como se dice ahí, el secreto mejor guardado no se destripará hasta nuestros días.
La sinopsis podría ser esta:

Novela ambientada en la España de los Austrias, aquel abigarrado mundo de pícaros y descubridores, de señores y criados, de ovalados carros de seis ruedas y palacios de piedra rodeados de palmeras. Es el sur, donde abundan el vino y los perniles, las riberas del océano Atlántico.
Juan Rui de Velasco, antes llamado Abenasar, es un personaje de 1600. Traficante, contrabandista, músico, fabricante de salmueras, coleccionista de arte..., sus actividades se extienden por las orillas de ambas Indias, las orientales y las occidentales. Con el apoyo de personajes con influencia, y asistido por sus socios, entra en el negocio de los transportes terrestres, que entonces comenzaban de la mano de una familia judía favorecida por el rey, los Taxis, y de esta forma, para reconocer el terreno, se embarca en un viaje que le lleva a recorrer la península ibérica de sur a norte: es el viaje del morisco.
Juan Rui de Velasco tomó largas notas durante su viaje, y dejó escrito:

   –Gótica Tierra de Campos, enorme y casi desértica extensión de la que anteriores y muy vagas noticias tenía, ahora te conozco, cuando nos acoges entre tus serpenteantes choperas y riachuelos, tus innumerables y escondidas aldeas y tus mil y mil colinas..., que complacido nos has y nuestras gratitudes nunca serán suficientes...
   ... y tras este preámbulo narraré el principal episodio, espiritual y recóndito suceso, que aconteció durante los días que digo.

En la amurallada población de Astudillo, mediado el mes de julio del año del Señor de MDCI.
Es de noche, y en las profundidades de una posada polvorienta, a la luz de un candil de aceite perfumado enarbolo la pluma y anoto lo que sigue:

    En esta tierra de mieses y nubes blancas, en la que un claro tiempo nos acompaña, he descubierto el secreto mejor guardado.

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De manera paralela, aunque en el siglo XXI, varios personajes de fábula que tienen el castellano de idioma común, van a alumbrar las huellas de aquel viaje, tan lejano en el tiempo..., lo cual tiene lugar en diversos escenarios, tales como la Puebla de los Mártires, la campestre Ucrania, la ciudad de Londres o el estrecho de Mesina.

El enlace para verlo es este:

De paso, también podéis ver esto otro: